La piel de mantarraya es una de las más resistentes del mundo, pero su naturaleza única requiere cuidados sencillos para preservar su brillo perlado:
Limpieza básica: Utiliza un paño de algodón suave y ligeramente húmedo para eliminar el polvo. Debido a la superficie vítrea de la mantarraya, no es necesario aplicar cremas o ceras; un frotado suave devolverá su brillo natural.
Humedad y líquidos: Si la bolsa se moja, sécala inmediatamente con un paño seco y déjala secar a la sombra. Nunca utilices fuentes de calor directo como secadoras.
Almacenamiento: Cuando no la uses, guárdala en su cubrepolvos en un lugar fresco y seco. Evita colocar objetos pesados encima para mantener su estructura intacta.