La piel de mantarraya es una de las más resistentes del mundo, pero su naturaleza única requiere cuidados sencillos para preservar su brillo perlado:
Limpieza básica: Utiliza un paño de algodón suave y ligeramente húmedo para eliminar el polvo. Debido a la superficie vítrea de la mantarraya, no es necesario aplicar cremas o ceras; un frotado suave devolverá su brillo natural.
Humedad y líquidos: Si la bolsa se moja, sécala inmediatamente con un paño seco y déjala secar a la sombra. Nunca utilices fuentes de calor directo como secadoras.
Almacenamiento: Cuando no la uses, guárdala en su cubrepolvos en un lugar fresco y seco. Evita colocar objetos pesados encima para mantener su estructura intacta.
La piel de cocodrilo es una inversión de por vida. Sigue estos pasos para mantener su brillo y estructura impecables:
Limpieza: Utiliza un paño de algodón ligeramente húmedo (solo con agua) para eliminar residuos. Seca inmediatamente con un paño suave haciendo movimientos circulares.
Hidratación: Es vital usar cremas exclusivas para pieles de reptil. Los acondicionadores comunes pueden tapar el poro o arruinar el acabado.
Cuidado del Brillo: Si tu pieza tiene acabado brillante, evita el exceso de fricción. El sudor y el PH de las manos pueden opacarla; límpiala después de cada uso.
Almacenamiento: Guárdala en su cubrepolvos en algún lugar alejado del polvo y quimicos.